Por Alejandro Tiscornia1

El Tratado Antártico

Con el objetivo de definir y establecer formalmente las relaciones internacionales con respecto a la Antártida se firmó el 1° de diciembre de 1959, en Washington D.C. (U.S.A.). El territorio definido incluye a las tierras y barreras de hielo ubicadas al sur de la latitud 60°S. El acuerdo no afectó los derechos sobre el mar. Firmaron el acuerdo Argentina, Australia, Bélgica, Chile, Estados Unidos, Francia, Japón, Noruega, Nueva Zelanda, el Reino Unido, Sudáfrica y la Unión Soviética, quedando abierto a cualquier miembro de la Organización de las Naciones Unidas. La entrada en vigor se dispuso para el 23 de junio de 1961. Los países firmantes habían hecho proclamaciones o reclamos de soberanía, los que se habían reservado el derecho de hacerlo en el futuro, los que no reconocían derechos de ningún país y también países que participaron aún sin tener reclamos ni reconocer derechos. El acuerdo tiene vigencia en el año 1948 y trata de evitar que el territorio sea objeto de conflicto entre las naciones. Desde su preámbulo aboga para que el espacio sea utilizado con fines principalmente científicos. Los puntos acordados incluyen que no trata de resolver la cuestión de soberanía territorial porque no significa una renuncia de otras partes que no hayan hecho valer sus derechos precedentemente y los actos o actividades que se realicen no será fundamento para apoyar Ningún acto o actividad que se lleve a cabo mientras el presente Tratado se halle en vigencia constituirá fundamento para hacer valer, apoyar o negar una reclamación de soberanía territorial en la Antártida, ni para crear derechos de soberanía en esta región. De todas formas, no se recibirán nuevas reclamaciones ni ampliaciones mientras el tratado está en vigencia (principio de no innovar).

De cara al tratado los reclamos de derechos eran los siguientes en términos de grados de longitud: Argentina desde los 25 hasta los 74 grados de longitud oeste; Chile a partir los 53 hasta los 90 grados oeste (no se cierra en el paralelo de 60 grados sur); Reino Unido comenzando en los 20 hasta los 80 grados de longitud oeste; Australia desde el inicio de los 45 hasta los 136 grados de longitud este y desde los 142 grados este hasta los 160 grados este; Francia reclama de los 136 hasta los 142 grados de longitud este; Noruega reclama derechos de soberanía desde los 20 grados de longitud oeste hasta los 45 grados de longitud este (el sector costero). El reclamo de Noruega no tiene forma triangular con vértice en el Polo Sur como el resto; Nueva Zelandia desde los 160 grados de longitud este hasta los 150 grados de longitud oeste; Estados Unidos no hace reclamación territorial, pero se reservan el derecho de formular reclamaciones territoriales sin especificar el territorio; Brasil no ha hecho reclamo formal (antes o después del Tratado) pero se conoce que en su cancillería se habla de la Antártida Brasileira como una zona de interés que se ubica al sur del paralelo 60° S entre el meridiano 28° O al 53° O y Uruguay define delimitación específica ni ha hecho reclamación pero considera que el territorio es un ámbito de acción natural de su proyección marítima austral que se superpone con la pretensión de Reino Unido y Noruega). Todas las reclamaciones de América Latina respetan criterios proyectivos desde su propio territorio y existe una declaración de reconocimiento de derechos mutuos entre la Argentina y Chile. La reivindicación argentina, por otra parte, abre una disputa abierta con Reino Unido y, eventualmente, con otros países de la región como Brasil y Uruguay. La ocupación de Malvinas por parte de Gran Bretaña no solo fue un fin en sí mismo por su posición estratégica y riquezas marítimas que la circundan, sino que, además, es el trampolín desde donde apropiarse de la Antártida (Ice Bridge o puente de hielo es el nombre en la agencia británica Antártica). De esa forma completa la presencia del Commonwealth como actor mayoritario en reclamos de soberanía sobre la Antártida que incluyen a las Islas Malvinas, Australia, Nueva Zelanda y complementan con su aliado latinoamericano histórico, Chile.

 

 

Reclamos de soberanía

En el mapa siguiente se muestran los diferentes reclamos de Soberanía sobre el último continente a explorar y preservar. Las arbitrariedades en los criterios de reclamos de soberanía son evidentes y la mayor parte no tienen consistencia.

Argentina: La demanda argentina está basada en diferentes realidades. Además de cuestiones geográficas hay argumentos históricos, demográficos, presencia activa, actividad científica y militar, y múltiples descubrimientos de diversa índole que avalan la pretensión. La primera expedición argentina fue comandada por Luis Piedra Buena, pero por condiciones climáticas no pudo llegar a asentarse. En 1901 se realizó una nueva expedición que fuera liderada por el geólogo sueco Otto Nordenskjöld utilizando el barco ballenero “Antarctic” comandado por Carl Anton Larsen. En el buque por exigencia del Presidente Julio Argentino Roca que suministró un año de alimentos se subió al primer argentino que pisaría suelo antártico, el entrerriano José María Sobral. La nave naufragó y los expedicionarios fueron rescatados dos años después por el Vicealmirante Julián Irizar al mando del barco “Uruguay”. El 22 de febrero de 1904 se izó por primera vez la bandera argentina en la Isla Laurie pertenecientes a las islas Orcadas del Sur donde está asentada la Base Orcadas.

El hecho se atribuye al joven encargado de la estafeta postal Hugo Alberto Acuña. En 1947 (22 de febrero) el General Juan Domingo Perón envió una expedición naval y aérea para volver a izar la bandera argentina en la Base Orcadas. Este hito formal de la historia argentina fue una formal de toma de posición. El 4 de Marzo de 1948 se firma en Chile una declaración de derechos de ambos países sobre la “Antártida Sudamericana”2, El General Juan Domingo Perón envió en Febrero de 1951 una expedición científica a cargo del General Hernán Pujato para, el 17 de abril, fundar el Instituto Antártico Argentino (IAA), primer institución científica instalada en el continente.

Chile: Chile ocupó el territorio en 1940 estableciendo la Base Presidente Eduardo Frei Montalva, que luego fue modernizada y ampliada la cual ha sido ampliada y modernizada a lo largo de los años. Chile fundamenta su reclamación en la continuidad geográfica y en la prolongación de su plataforma continental.

El reclamo más notable y débil es el de Noruega que siendo el país más al norte del hemisferio boreal que basa su reclamo por tener bajo su dominio un islote (isla de Bouvet) cubierta de hielo, deshabitada e insignificante de 59 km2 en medio del Atlántico Sur, a 1900 km de las Georgias y a 2500 de Sudáfrica.

Para reforzar su pretensión complementan su reclamo de soberanía el hecho de haber llegado primeros al Polo Sur. La pretensión es de una superficie casi similar al que demanda la República Argentina.

Francia desde sus atolones contaminados ubicados al sur de Australia donde realizaba pruebas nucleares, peticiona una mínima franja proporcional a la superficie desde donde funda su reclamo.

El reclamo de Australia roza la ciencia ficción. Su proyección presenta un desvío cósmico hacia el oeste y llega cerca de la isla de Madagascar (África) con el solo argumento de haber recorrido y navegado esas costas en expediciones británicas cuando aún eran colonia (hoy mantiene su participación en el Commonwealth). Si Argentina adoptara un criterio similar podría solicitar hasta el límite de lo que podría ser la demanda de Sud África (que no ha sido realizada hasta el momento pero que podrían hacerlo solos o con el resto de África.

El reclamo de Nueva Zelandia sostiene un criterio proporcional a su proyección geográfica y no llega hasta el límite del requerimiento chileno, quedando en el medio un espacio sin apropiación.

El pedido de Gran Bretaña se apoya en el criterio ocupación por la fuerza de diversas islas (Malvinas y Georgia del Sur), derecho colonial basado en un territorio robando que pretende como proyección de soberanía desde el reclamo Noruego hasta gran parte del sector reclamado por Chile; fagocitándose todas las pretensiones de países latinoamericanos ejerciendo el derecho de las bestias, la fuerza. En 1908 los británicos realizaron la primera exploración a cargo de Ernest Shackleton. En una reunión protocolar, el General Perón le preguntó al Embajador británico sobre que basaban su reclamo sobre la Antártida y recibió por respuesta que el territorio es una prolongación de las Islas Malvinas y la respuesta fue: “Si. Eso me recuerda a un tipo que me robó un perro y al día siguiente vino a buscar el collar”. Tal como es, la historia imperial del consorcio de países Commonwealth administrado por el rey de Inglaterra, está latente la construcción de una potencia mundial con pilares en la Antártida (reclamo que incluye a Australia, Nueva Zelandia y la prolongación de las Malvinas) y el sistema offshore de absorción de riquezas sin necesidad de controlar los territorios expoliados. Y no sería raro que promoviera un acuerdo sino-británico por la Antártida3.

Gran parte de los derechos reclamados sobre la Antártida se basan en pretensiones basadas en dominio imperial que eluden razones de orden geográfico luego de la liberación colonial en gran parte del planeta. Para sus exigencias utilizan mapas eurocéntricos donde la Antártida aparece estirada artificialmente.

Mapa  El contenido generado por IA puede ser incorrecto.  Mapa  El contenido generado por IA puede ser incorrecto.

Una mirada Cenital Antártica nos pinta la realidad y brinda una mejor visualización de la dimensión de la cuestión, dejando claro el legítimo derecho de América Latina que es quien está más cerca territorialmente del continente antártico.

 

Hacia un reclamo latinoamericano

Convenciones geográficas decimonónicos dicen que las cordilleras montañosas concluyen al sumergirse en el mar; las nuevas tecnologías muestran a través de imágenes satelitales que la Cordillera de los Andes se sumerge en el Atlántico sur y luego emerge como islas de los Estados, Georgias, Sandwich, luego vuelve a sumergirse y reaparecen los picos de las Shetland y Orcadas y en la Península Magallánica ya como continente Antártico. Como se puede observar sin la capa de hielo la cadena montañosa cruza toda la Antártida, recibiendo en ese continente el nombre de Antartandes.

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Los intereses probritánicos niegan lo que es terminante, sosteniendo que la placa de Scotia (sobre la que está asentada la ciudad de Ushuaia, Capital de la Provincia de Tierra del Fuego) provoca un corte que rompe la continuidad y separa al continente del Territorio Antártico 4. Conociendo las pretensiones coloniales sobre la Antártida, en América Latina, seguimos enfrascados en peleas de medianería por superposición de los reclamos de Brasil, Uruguay, Chile y Argentina. Si nos remitimos a la sabiduría criolla recibimos el consejo de José Hernández5: “los hermanos sean unidos, porque esa es la ley primera; tengan unión verdadera en cualquier tiempo que sea, porque si entre ellos pelean, los devoran los de afuera”. Desde esa perspectiva y en consonancia con la asignatura pendiente de la Patria Grande las cancillerías deben salir del encierro al que los llevan las discusiones estériles para proponer, a partir de que el Territorio Antártico es una continuidad de la Cordillera de los Andes

realizar un reclamo conjunto firmado por Argentina, Brasil, Chile, Uruguay, Bolivia, Paraguay, Venezuela, Ecuador, Perú, Colombia y hasta convidar a la participación de los Estados Unidos Mexicanos y el Caribe6, dada la hermandad cultural de más de 500 años. La propuesta incluye la coordinación de acciones con potencias que integran los BRICS (incluyendo a Sudáfrica que no inició acciones y que debería asumir la iniciativa conjunta africana), China que tiene antecedentes de navegación en la zona7, e incluso Rusia, por ser parte de un mundo multipolar en construcción.

El criterio propuesto no desconoce los derechos de Nueva Zelandia, Australia, Noruega y Francia y se puede convocar a que África realice un reclamo conjunto parecido.

En el afán de que la Antártida no se convierta en un bocado imperial unipolar como fue África en el siglo XIX, habrá que construir una unidad diplomática que dinamice la unidad institucional de la región con el objetivo de estudiar, evaluar, analizar, profundizar y consensuar una propuesta que consolide los intereses latinoamericanos sobre el territorio Antártico.

En consecuencia: siendo la Antártida una continuidad geográfica de Sud Américaes imprescindible que los países que la integran inicien acciones conjuntas para preservar la soberanía sobre el territorio Antártico

América Latina, que sufrió la colonización que ha dejado heridas dolorosas sobre su pueblo y su casa común, lejos de toda ansia de conquista y monopolio y desterrando para siempre el uso de la fuerza de las bestias abrirá las puertas del continente antártico para convertirlo en un ámbito de cooperación científica que sea fructífero para la humanidad

 

 

1 Alejandro Tiscornia es Coordinador de Planeamiento Participativo y miembro de Fundación Interactiva para Promover la Cultura del Agua (FIPCA) y del Movimiento Productivo 25 de Mayo (MP25M)

2 Pablo Fontana.“La pugna Antártica. El conflicto por el sexto continente 1939-1959. Guazuvira Ediciones

3 Se ha tomado información de: HistoriaUniversal.org. (2023). Historia Argentina: Reclamaciones y toma de posesión del territorio antártico. HistoriaUniversal.org. Recuperado de https://historiauniversal.org/historia-argentina- reclamaciones-antarticas-y-toma-de-posesion-formal-del-territorio-continental-antartico.

4 América se considera un solo continente a pesar de que el Norte y el Sur no son parte de una misma placa tectónica

5 Martín Fierro

6 Con el cuidado que requiere la presencia británica en la zona a través de paraísos fiscales que forman parte del Commonwealth

7 1421 El año en que China descubrió el Mundo. Gavin Menzies. Best Sellers de Bolsillo, 2002